En los últimos dos años, cerraron salas como Pata de Ganso, El Búho, Kafka con 15 años cerró y fue vendida, entre otras. Afectados por el alza de las tarifas y la baja de espectadores, la histórica sala La Ranchería que tiene 26 años, tomó la decisión de cerrar sus puertas entre octubre de este año y marzo de 2019.

La crisis llegó a la calle Corrientes, desde esta semana ya no habrá teatro del circuito que haga dos funciones los viernes. La existosa obra “¿Qué hacemos con Walter?” de Juan José Campanella, fue la última en hacer dos funciones en la previa del fin de semana. Lejos quedaron las épocas en las que en 2011, TOC TOC hacía doble función los jueves, viernes y sábados. Y ni hablar de obras como Made in Lanús que en 1986 hacían dos funciones diarias de martes a domingo, 12 semanales.

El reconocido empresario teatral Carlos Rottemberg analiza la actividad: “el teatro al no ser básico, se convierte en un bien suntuario en esta época en que la actividad comercial está inmersa en una caída de demanda. En épocas de bolsillos apretados, es casi lo primero que se deja de lado. Los números lo dicen todo, la matemática es exacta y no tiene ideologías”.

Una entrada al teatro en el circuito céntrico va de los $300 a los $700. Si bien hay promociones y se puede obtener 2 x 1 o entradas en circuitos más under desde los $100. Rottemberg aclara: “una entrada al cine sin descuento cuesta $250. Los parámetros históricos indicaban que 5 entradas al cine equivalían a 1 de teatro. Hoy es imposible. Hoy la más cara cuesta 3 entradas al cine. Cuando empecé en los 70, equivalía a 4 estadías de auto, hoy a 2. En los 80, eran 4 kilos de helado de Freddo, hoy apenas compro dos”.

La suba de tarifas, caída de entradas y altos costos de alquileres, arman un combo que no les da muchas esperanzas. Menos viendo que el histórico cine Gaumont lucha por sobrevivir a las impagables facturas que le llegan de luz. “El 40% de las salas de teatro independientes están al borde de la quiebra, no saben si van a poder llegar a fin de año”, dice Liliana Weimer.

El panorama es desalentador, pero los artistas y la gente que trabaja en el circuito teatral siguen buscando alternativas para sobrevivir. Al igual que en los demás sectores de la cultura.